Valencia es una de esas ciudades que lo tienen todo: casco histórico, playa, arquitectura futurista, huerta, naranjos y una gastronomía que empieza por la paella. Tanto si vienes un día como una semana, aquí tienes una guía práctica de qué hacer en Valencia organizada por zonas e intereses, para que aproveches cada hora.
Un consejo antes de empezar: si llegas con maletas o has hecho el check-out del hotel, deja el equipaje en una consigna del centro y muévete ligero. Cargar con la maleta por el casco antiguo o la playa no es plan.
El corazón de Valencia se recorre a pie. Empieza en la Plaza de la Virgen, presidida por la Basílica y la fachada de la Catedral. Sube al Miguelete, el campanario gótico, para una de las mejores panorámicas de la ciudad. A pocos pasos está la Catedral de Valencia, que custodia el Santo Cáliz.
Desde ahí, piérdete por el Barrio del Carmen, el más bohemio y con más ambiente: calles estrechas, arte urbano, plazas con terrazas y las antiguas puertas de la muralla, las Torres de Serranos y las Torres de Quart. No te saltes la Lonja de la Seda, joya del gótico civil y Patrimonio de la Humanidad, ni el Mercado Central, uno de los mercados de productos frescos más grandes de Europa, ideal para picar algo.
Es la imagen moderna de Valencia. El complejo diseñado por Santiago Calatrava reúne el Hemisfèric, el Museo de las Ciencias, el Umbracle, el Palau de les Arts y el Oceanogràfic, el mayor acuario de Europa. Aunque no entres a ningún edificio, el paseo entre las láminas de agua y la arquitectura blanca merece la visita (y las fotos). Consulta horarios y entradas actualizados en las webs oficiales antes de ir.
El antiguo cauce del río Turia, desviado tras la riada de 1957, es hoy un enorme parque de casi 9 km que cruza la ciudad. Es perfecto para pasear, correr o alquilar una bici y conectar el centro con la Ciudad de las Artes. Dentro está el Parque Gulliver, un tobogán gigante con forma del personaje, muy popular entre familias.
La ciudad tiene playa urbana: la Malvarrosa y la Patacona, de arena ancha, con paseo marítimo y restaurantes de arroces frente al mar. Están bien comunicadas en transporte público desde el centro. Si quieres calas y arenales más tranquilos, en la provincia hay muchas opciones: te lo contamos en nuestra guía de las mejores playas de Valencia.
Valencia es muy cómoda en familia. Los planes que casi nunca fallan: el Oceanogràfic y el Museo de las Ciencias (interactivo), el Bioparc —un zoo inmersivo con ambientes africanos—, el Parque Gulliver y un día de playa. El Jardín del Turia da mucho juego para que los peques corran y vayan en bici sin coches alrededor.
No hace falta gastar para disfrutar la ciudad. Es gratis pasear por el Jardín del Turia, recorrer el Barrio del Carmen, ver por fuera la Ciudad de las Artes, entrar al Mercado Central y a la Plaza de la Virgen, o tumbarte en la Malvarrosa. Muchos museos municipales tienen además días o franjas de entrada gratuita: conviene consultarlo según las fechas de tu visita.
Valencia es la cuna de la paella. Para probarla en su ambiente, muchos visitantes se acercan a El Palmar, en el Parque Natural de la Albufera, donde además puedes dar un paseo en barca por el lago al atardecer. En la ciudad, no te vayas sin probar la horchata con fartons y, si viajas en marzo, sin vivir las Fallas, la fiesta grande de Valencia.
El centro histórico se ve andando. Para el resto, el metro, el tranvía y el autobús conectan bien la ciudad, el aeropuerto y las playas. Si llegas en tren a la Estación del Norte o a Joaquín Sorolla, estás a un paseo del casco antiguo: deja las maletas cerca y empieza a caminar.
Antes del check-in, después del check-out o durante una escala, guarda tus maletas en el centro y recorre la ciudad con las manos libres. En Center City Lockers reservas una taquilla en pleno Ciutat Vella en menos de un minuto, a 2 minutos del Mercado Central.
¿Poco tiempo? Te lo resumimos en nuestra ruta de qué ver en Valencia en un día. Y si buscas planes distintos, echa un ojo a cosas curiosas que hacer en Valencia.
Con un día ves lo esencial del centro histórico. Con dos o tres puedes añadir la Ciudad de las Artes, la playa y una escapada a la Albufera sin prisas.
La primavera y el otoño ofrecen buen clima para pasear. En marzo se celebran las Fallas, una experiencia única, aunque la ciudad se llena. El verano es ideal para playa.
El casco histórico sí, se recorre andando. Para la Ciudad de las Artes, el Bioparc o la playa es cómodo usar metro, tranvía o autobús.
En una consigna del centro. En Center City Lockers, a 2 minutos del Mercado Central, puedes guardar las maletas y moverte ligero; reservas online y accedes con un código.